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28 febrero 2011

Carta de Miguel Grau a Carmela Carvajal





Carta enviada por Sergio Labarthe (Lima, Perú). Gracias por tu colaboración.







Monitor Huáscar

Al ancla, Pisagua, Junio 2 de 1879

Dignísima señora:

Un sagrado deber me autoriza a dirigirme a Ud. y siento profundamente que esta carta, por las luchas que va a rememorar, contribuya a aumentar el dolor que hoy justamente debe dominarla. En el combate naval del 21 próximo pasado que tuvo lugar en las aguas de Iquique, entre las naves peruanas y chilenas, su digno y valeroso esposo, el capitán de fragata don Arturo Prat, comandante de la “Esmeralda”, fue como usted no lo ignorara ya, victima de su temerario arrojo en defensa y gloria de la bandera de su patria. Deplorando sinceramente tan infausto acontecimiento y acompañándola en su duelo, cumplo con el penoso y triste deber de enviarle las para usted inestimables prendas que se encontraron en su poder, y que son las que figuran en la lista adjunta. Ellas le servirán indudablemente de algún consuelo en medio de su desgracia y por eso me he anticipado a remitírselas.

Reiterándole mis sentimientos de condolencia, logro, señora, la oportunidad para ofrecerle mis servicios, consideraciones y respetos con que me suscribo de usted, señora, muy afectísimo seguro servidor.

Miguel Grau

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Carmela Carvajal le responde con esta carta:


Señor don Miguel Grau

Distinguido señor:

Recibí su fina y estimada carta fechada a bordo del “Huáscar” en 2 de junio del corriente año. En ella, con la hidalguía del caballero antiguo, se digna usted acompañarme en mi dolor, deplorando sinceramente la muerte de mi esposo, y tiene la generosidad de enviarme las queridas prendas que se encontraban sobre la persona de mi Arturo, prendas para mí de un valor inestimable por ser, o consagradas por su afecto, como los retratos, o consagradas por su martirio como la espada que lleva su adorado nombre.

Al proferir la palabra martirio no crea usted señor, que sea mi intento inculpar al jefe del “Huáscar” la muerte de mi esposo. Por el contrario, tengo la conciencia de que el distinguido jefe que, arrostrando el furor de innobles pasiones sobreexcitadas por la guerra, tiene hoy el valor, cuando aún palpitan los recuerdos de Iquique, de asociarse a mi duelo y de poner muy alto el nombre y la conducta de mi esposo en esa jornada, y que tiene aún el más raro valor de desprenderse de un valioso trofeo poniendo en mis manos una espada que ha cobrado un precio extraordinario por el hecho mismo de no haber sido jamás rendida; un jefe semejante, un corazón tan noble, se habría, estoy cierta, interpuesto, de haberla podido, entre el matador y su víctima, y habría ahorrado un sacrificio tan estéril para su patria como desastroso para mi corazón.

A este propósito, no puedo menos de expresar a usted que es altamente consolador, en medio de las calamidades que origina la guerra, presenciar el grandioso despliegue de sentimientos magnánimos y luchas inmortales que hacen revivir en esta América las escenas y los hombres de la epopeya antigua.

Profundamente reconocida por la caballerosidad de su procedimiento hacia mi persona y por las nobles palabras con que se digna honrar la memoria de mi esposo, me ofrezco muy respetuosamente de usted atenta y afma. S.S.

Carmela Carvajal de Prat





Miguel Grau Seminario (Perú, 1834 - Bolivia, 1879) fue un marino, almirante de la Marina de Guerra del Perú y destacado patriota peruano. Entre los años 1879 y 1883 se produce la Guerra del Pacífico, y Grau se enfrenta en el combate de entre Perú y Chile, siendo el vencedor en el Combate Naval de Iquique. En un gesto de caballerosidad, le envía una carta a Carmela Carvajal, viuda del capitán Arturo Prat, comandante de la Esmeralda, muerto en la cubierta del Huáscar. Una carta en la que elogiaba la actuación de su esposo y le enviaba algunas de sus prendas personales, entre ellas su espada.


Fuente: Wikisource

1 comentarios:

Begoña Eguiluz dijo...

Conmovedores ambos testimonios. Veo en ellos la hidalguía de lo mejor de una época. Volver al pasado a través de la palabra de sus protagonistas dimensiona este hoy nuestro y le hace reflexionar sobre ciertos valores que parecen haberse perdido, entre ellos, la exquisita contención y la importancia del gesto noble...

Me gustaría hacerme seguidora de este blog pero no he encontrado la instrucción de "seguir"¡Lástima!

Un saludo, desde San Sebastián (llegué aquí a través de "Cartas en la noche")